Detectamos el punto exacto bajo el suelo mediante radiofrecuencia y ultrasonidos. Abrimos solo donde es estrictamente necesario, sin destrozos innecesarios.
En muchas reformas antiguas o viviendas de planta baja, los constructores decidieron sepultar las arquetas de registro bajo el nuevo pavimento por razones puramente estéticas. Cuando se produce un atasco severo o malos olores, la imposibilidad de acceder a esa arqueta oculta convierte un problema menor en una pesadilla de humedades.
El sistema se compone de un emisor de señal y un receptor terrestre. El emisor se acopla a la manguera del camión o a nuestra cámara de inspección de tuberías y se introduce por la red de alcantarillado hasta topar con la arqueta oculta.
Desde la superficie, el operario rastrea la señal emitida con el receptor de radar, permitiendo marcar en la baldosa el punto kilométrico y la profundidad exacta.
En muchas ocasiones, las filtraciones de agua o los olores mefíticos en paredes y sótanos provienen de una fuga minúscula en una bajante o colector interior.
Gracias a la combinación del localizador de ultrasonidos y nuestro servicio de Cámara de Inspección TV, somos capaces de localizar visualmente la rotura por dentro del tubo y determinar exactamente a qué altura de su pared se encuentra. Esto permite a su seguro o a nuestros albañiles intervenir quirúrgicamente, ahorrándole molestias y disputas con vecinos.
No permita que un simple atasco en una arqueta no registrada le inunde la vivienda. Desplazamos nuestros equipos de detección por ultrasonido a cualquier punto de la Comunidad de Madrid.